-Vamonos a la verga a la otra plaza a ver que hay- dijo uno de ellos mientras levantaba a su novia inconsiente- Pos vamos- dije yo mientras levantaba a su amiga toda vomitada, nos paramos por fuera de la disco a ver a quien mas veiamos, cuando llego una vieja que era madre de una de la morras que venia con nosotros, se gritaron un monton de pendejadas, se cachetearon y se jalonearon, a mi me importo reverenda madre, asi que segui tomando y fumando con otro wey que no se metio en las alegatas.
-mira cabron- me dice -ahi va la joselin con ese chero pendejo del pacheco- yo solo conocia al cabron este de vista, pero a esas horas y con ese nivel de ebriedad lo sentia como mi hermano, y al insulto, como propio -hijo de su puta madre- le conteste- sabia mas o menos por los chismes de que se trataba el pedo, clasica historia de la vieja que deja al vato por uno con mas feria, y ahi estaban, parados con sus amigos frente a nosotros, ya terminado el borlote con las viejas me explicaron que pedo, pero me seguia valiendo madres, el punto es que se fueron, o mas bien se las llevaron a rastras; mi camarada les conto que su ex y su nuevo vato hiban saliendo de la disco, y nos calento la cabeza para ir a buscar pelea, yo no me entusiasme mucho pues en todas las peleas sacaba la peor parte, pero no me hiba a rajar ahora, los otros se dieron cuenta pues nos empezaron a ver como apestados, no se cuantos eran, ni que nos empezaron agritar, seria por la gente, o por que estaba muy borracho, la joselin jaloneaba a su vato y estrellaba su tacon en el suelo a reproche para aplacarlo, pero el pinche chero estaba aferrado en sus insultos como para ponerle atencion, estabamos abstraidos en nuestro absurdo duelo hasta que el sonido de dos rafagas de ak-47 que venian desde la plaza chica nos devolvieron a la realidad, despues un rio de gente se acercaba corriendo a nosotros -carajo- musite mientras agarraba un lado de la hielera y mi mejor amigo el otro para hechar la carrera.
Varios dias de borracheras semejates despues terminaron las fiestas de mi pueblo, y me prometi repetirlas en igual forma todos los años, eso cuando estaba por empezando la prepa, pero no lo cumpli mas de tres o cuatro años mas, las de este año las pase caminando pasificamente con una bolsa de churros y una amiga que invite desde Hermosillo, tomando tranqulilamente y marchandonos a la 1 de la mañana, pero en el fondo me atrabancaba ver a los adolesentes corriendo con bolsas de cerveza, y peleando por pendejadas, la unica razon por la que quisiera volver a ser adolecente, es por pasar otra vez esas aceleradas y neuroticas fiestas de octubre.


Pinchi vandalo... en mi rancho no hay fiestas.
ResponderSuprimirAy migraña, hiciste que me entrara la nostalgia y es que hay un momento en que las fiestas ya no te saben igual, no exactamente al acabar la adolescencia, a veces dura mas, pero si hay un momento en que ya no te sabe embriagarte ni estar pendejeando hasta la madrugada, simplemente ya no te gusta o ya no te acomoda, y no lo vez mal, simplemente pues ya no y de pronto te acuerdas con nostalgia cuando una noche no te alcanzaba y terminabas borracho viendo el amanecer deseando que la noche durara mas tiempo. ay suspiro.
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